Mi abuelita me decía
Noche y día sin cesar
Pobrecita niña mía
Nunca te dejes besar
Si supieras que tu abuelo
Mi difunto Valentín
Cierta noche se hizo loco
Por un beso que le di
Ese beso envenenado
Me ha causado mucho mal
Porque fue para mi alma
Como un arma de Satán
Ha dejado en mis recuerdos
Un perfume sin igual
Y en mis labios ya marchitos
Aun lo siento palpitar
Si supiera mi abuelita
Que mi primo Serafín
Me ha estrechado entre sus brazos
Bajo el árbol del jardín
Que los besos que me ha dado
Son más dulces que la miel
Y ha dejado el pecho mío
Palpitando de placer
Yo no creo que sus besos
Sean arma de Satán
Porque dejan en el alma
Un perfume celestial
Y si acaso me regaña
Si me aleja del jardín
Le diré que no se olvide
Del difunto Valentín
María Contreras del Valle (1864-1941) Venerable matrona tecleña dada mucho a la sátira en su poesía y su música.